Dinámica: Lápiz, borrador y sacapuntas



El lápiz, el borrador y el sacapuntas

Una dinámica para comenzar el año descubriendo lo que cada uno puede aportar

Al iniciar un nuevo año escolar nos enfocamos en dar a conocer horarios, organizar materiales o presentar las normas de convivencia, pero a veces podemos olvidar que es una oportunidad para detenernos y preguntarnos: ¿qué quiero aportar este año?, ¿qué necesito aprender?, ¿cómo puedo ayudar a que mi grupo crezca?

Cada estudiante llega al aula con capacidades, experiencias, sueños y también inseguridades. Las primeras clases pueden ser una buena oportunidad para descubrir lo valioso que cada uno tiene para aportar.

Esta dinámica utiliza tres objetos cotidianos —un lápiz, un borrador y un sacapuntas— para reflexionar sobre nuestras capacidades, nuestros errores, las personas que nos ayudan a crecer y aquello que queremos construir juntos durante el nuevo curso.

El experimento pastoral

Objetivo

Ayudar a los estudiantes a:

  • reconocer cualidades y capacidades propias;
  • valorar las capacidades de los demás;
  • comprender que los errores forman parte del aprendizaje;
  • reconocer a quienes les ayudan a crecer;
  • identificar qué quieren aportar al grupo durante el nuevo año;
  • descubrir que sus dones pueden ponerse al servicio de los demás.

Edad

Puede adaptarse desde los últimos cursos de Primaria hasta Bachillerato.

Duración

45 minutos aproximadamente.

Materiales

  • Un lápiz para cada participante.
  • Un borrador.
  • Un sacapuntas.
  • Una hoja de papel.
  • Una Biblia.
  • Música suave para el momento de reflexión.

1. Ambientación: tres objetos, tres aprendizajes

Coloca en un lugar visible un lápiz, un borrador y un sacapuntas.

Pregunta al grupo:

¿Qué función cumple cada uno?

Después plantea:

¿Qué pasaría si el lápiz quisiera hacer el trabajo del borrador o del sacapuntas?

La conversación permite introducir la idea central:

«Cada uno de nosotros tiene capacidades diferentes. No todos hacemos lo mismo, no todos pensamos igual y no todos tenemos las mismas habilidades. Pero precisamente nuestras diferencias pueden ayudarnos a construir un buen grupo».

Presenta entonces el significado simbólico de los tres objetos:

El lápiz representa aquello que cada persona puede aportar y crear.

El borrador representa nuestra capacidad para reconocer los errores, aprender de ellos y comenzar nuevamente.

El sacapuntas representa a las personas y experiencias que nos ayudan a crecer y sacar lo mejor de nosotros.


2. El lápiz: ¿qué puedo aportar?

Entrega un lápiz y una hoja a cada estudiante.

Pídeles que dibujen un lápiz grande y escriban dentro:

«Esto es lo que puedo aportar»

Deben identificar entre tres y cinco capacidades, cualidades o actitudes que reconocen en sí mismos.

Después completan:

«Este año quiero desarrollar...»

Aquí pueden escribir una capacidad que desean fortalecer.


3. El borrador: también puedo equivocarme

Muestra el borrador y pregunta:

¿Para qué sirve un borrador?

Después lleva la conversación a la vida cotidiana:

¿Qué lugar tienen los errores en nuestro aprendizaje?

Cada estudiante completa:

«Este año quiero aprender a equivocarme sin...»

Por ejemplo: rendirme; avergonzarme; compararme; pensar que no soy capaz.

Y después:

«Cuando me equivoque, quiero recordar que...»

Esta parte permite introducir desde el comienzo del curso que equivocarse no significa fracasar; sino que se trata de una oportunidad para aprender, corregir y continuar.


4. El sacapuntas: quienes me ayudan a crecer

Ahora presenta el sacapuntas.

Pregunta:

¿Quiénes me ayudan a sacar lo mejor de mí?

Cada estudiante identifica tres personas que han contribuido o pueden contribuir a su crecimiento.

Después responde:

¿Qué hacen esas personas que me ayuda a crecer?

Puede ser alguien de la familia, un amigo, un profesor, un compañero o cualquier persona significativa.


5. Nuestro grupo: necesitamos los tres

Forma pequeños grupos de cuatro o cinco estudiantes.

Cada grupo responde tres preguntas:

Como lápices...

¿Qué podemos aportar a nuestro grupo?

Como borradores...

¿Cómo podemos ayudarnos cuando alguien se equivoca?

Como sacapuntas...

¿Cómo podemos ayudar a nuestros compañeros a sacar lo mejor de sí mismos?

Cada grupo comparte sus respuestas.

Con las aportaciones pueden elaborar tres o cuatro acuerdos para el nuevo curso.

Por ejemplo:

En nuestro grupo queremos escucharnos, respetarnos, ayudarnos cuando nos equivocamos, reconocer nuestras capacidades y permitir que cada persona pueda aportar lo mejor de sí.

Este pequeño compromiso puede quedar visible en el aula durante las primeras semanas.


6. Palabra de Dios

Para iluminar la experiencia, proclama:

«Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu».
(1 Corintios 12,4)

Puedes continuar con algunos versículos de 1 Corintios 12,12-18, donde san Pablo compara la comunidad con un cuerpo formado por diferentes miembros.

La idea que se puede compartir con el grupo es:

No necesitamos ser iguales para formar un buen grupo. Necesitamos reconocer lo que cada uno puede aportar y aprender a poner nuestros dones al servicio de los demás.

También puedes utilizar, según la edad del grupo:

  • Mt 25,14-30: los talentos.
  • Mt 13,1-23: el sembrador.
  • Jer 1,4-10: Dios llama y confía una misión.
  • Ef 2,10: creados para realizar obras buenas.

7. Un momento personal: mi página en blanco

Invita a los estudiantes a guardar silencio durante unos minutos. Puedes acompañar este momento con música suave.

Pídeles que imaginen que este nuevo curso es una página en blanco.

Después responden:

  • ¿Qué quiero comenzar a escribir?
  • ¿Qué quiero mejorar?
  • ¿Qué quiero dejar atrás?
  • ¿A quién quiero ayudar?
  • ¿Qué capacidad quiero poner al servicio de los demás?
  • ¿Qué necesito aprender?
  • ¿Qué quiero que los demás puedan encontrar en mí al terminar este año?

Finalmente completan:

«Este año quiero ser una persona que...»


8. Una oración para comenzar

Puedes cerrar la dinámica con una oración sencilla:

Señor, al comenzar este nuevo año pongo mi vida en tus manos.
Ayúdame a descubrir lo bueno que hay en mí y a poner mis capacidades al servicio de los demás.
Enséñame a no tener miedo cuando me equivoque y a aprender de cada error.
Dame personas que me ayuden a crecer y hazme también una persona capaz de acompañar a otros.
Que este nuevo año sea una oportunidad para crecer, aprender, compartir y construir juntos.
Amén.


Un pequeño símbolo para llevarse

Como gesto final, puedes entregar un lápiz a cada estudiante.

Explícales:

«Este lápiz representa todas las páginas que todavía tienes por escribir. Algunas estarán llenas de aciertos y otras de errores. Lo importante es que recuerdes que tienes algo que aportar y que no tienes que hacerlo solo».


Para cerrar la experiencia

Esta dinámica permite comenzar el año trabajando: identidad, autoestima, convivencia, aprendizaje y sentido de grupo.

Y la metáfora puede recuperarse durante todo el curso:

Cuando tengamos miedo de equivocarnos, recordaremos el borrador.

Cuando necesitemos ayuda para crecer, recordaremos el sacapuntas.

Cuando olvidemos lo que podemos aportar, recordaremos el lápiz.


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