Una parábola para calendarizar tu Cuaresma
La joven misericordiosa Una parábola para calendarizar tu Cuaresma “Misericordia quiero y no sacrificios” (Mt 9,13) Había una joven como tantas. Estudiaba, salía con amigos, discutía en casa, vivía pegada al celular y prometía cada año que esta Cuaresma sí sería diferente… aunque en el fondo pensaba: “Nunca cumplo nada” . Ayuno, limosna y oración le sonaban a lista de tareas. A esfuerzo forzado. A sacrificios que no entendía. Pero un día, al comenzar la Cuaresma, algo cambió. No fue un sermón más. Fue una pregunta que le atravesó el corazón: ¿Y si la Cuaresma no es hacer más cosas… sino amar mejor? Entonces empezó a mirar su vida con otros ojos. Ayunó… pero no solo de comida. Ayunó de horas vacías en redes, de comentarios hirientes, de indiferencia. Dio limosna… pero no solo dinero. Regaló tiempo, escucha, compañía. Oró… pero no solo encerrada en su cuarto. Descubrió a Dios en la cajera del supermercado, en el anciano del parque, en el amigo que nadie elegía. Y en...